IND2021 cover

Cuidados de enfermería durante la COVID-19 y la importancia del apoyo a la salud mental, Sudán del Sur

12 Octobre 2021


Autor: Teresa Kloning, enfermera de UCI en Alemania y de cuidados de alta dependencia en equipo quirúrgico móvil en el Comité Internacional de la Cruz Roja

Con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental, 10 de octubre, les traemos una historia de Sudán del Sur sobre un herido cuyo camino hacia la salud mental y física ha contado con el apoyo de enfermeras compasivas del CICR.

IND2021 case study South Sudan

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tiene un equipo fuerte que trabaja en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud de Sudán del Sur para prestar atención sanitaria gratuita a la población civil y a los combatientes heridos. Como organización imparcial y neutral, el CICR asiste y trata a todas las personas por igual independientemente de sus orígenes y antecedentes.

En la capital de Sudán del Sur, durante el tercer trimestre de 2020, un total de 52 pacientes fueron ingresados en el Hospital Militar de Juba. Recibieron tratamiento, en particular atención quirúrgica, cuidados de enfermería, radiología, laboratorio, apoyo a la salud mental, asistencia económica, rehabilitación física y se restablecieron los vínculos entre familiares que se habían separado a causa del conflicto.

El equipo de enfermería colabora en todos los niveles de tratamiento de pacientes. Tres enfermeras internaciones están trabajando en el quirófano, la unidad de alta dependencia y en distintas salas para apoyar a los colegas de ámbito nacional y del Ministerio de Salud en la aplicación de los estándares del CICR en materia de atención de salud segura e higiene. En todo el mundo, las enfermeras son el contacto más cercano para los pacientes y pueden valorar y monitorizar si sus condiciones físicas y mentales son estables o si están mejorando o empeorando.

En junio de 2020, durante el punto álgido de la pandemia mundial de COVID-19, G.K., un varón de 33 años, recibió un disparo en el abdomen. Le dejaron en su aldea durante cinco días antes de llevarle a un hospital cercano. G.K. fue trasladado al hospital apoyado por el CICR en Juba. Tras tres operaciones, dio positivo por COVID-19 y fue aislado inmediatamente. Respondió bien al tratamiento y tras 21 días dio negativo.

A causa de sus lesiones y complicaciones, el paciente tuvo dificultades para aceptar el largo plazo de espera hasta su última operación. El equipo de salud mental fue un apoyo importante para él. Con el fin de que se sintiera más cerca de sus seres queridos, el equipo del CICR organizó una llamada vía satélite para hablar con su familia, lo cual le hizo estar más contento. A pesar de todo, seguía preocupado por la posibilidad de no poder regresar a una vida normal tras abandonar el hospital. Comenzó a negarse a comer y perdió peso. El equipo observó que casi no se levantaba de la cama y que raramente interactuaba con otros pacientes o con el personal.

La enfermera de la unidad internacional de cuidados de alta dependencia decidió poner en marcha una actividad con los pacientes utilizando mascarilla y respetando la distancia social para intentar mejorar el ánimo de los pacientes ingresados. Empezando por la única niña hospitalizada y su cuidadora, repartió tizas de colores y salieron fuera a dibujar vacas, cocodrilos y helicópteros del CICR en el suelo. La enfermera le pidió a G.K. - no verbalmente puesto que carecían de una lengua común- que la acompañara fuera. Para su sorpresa, él la siguió, se sentó en una silla distante y observó. Mientras la colega de salud mental interactuaba con los pacientes y les animaba a seguir dibujando le ofreció una tiza. Su primer dibujo fue un pez, el segundo una vaca, que después identificó con su nombre. Poco después, se fue dentro, se cepilló los dientes y más tarde comió sonriendo.

La enfermera dispuso que recibiera un vaso de zumo de hibisco local, que se considera que da fuerzas. Y él empezó a tomarse el zumo y a comer un poco más cada día. Tras potenciar sus interacciones sociales y volver a comer, su condición física y su angustia mental habían mejorado considerablemente y comenzó a ganar peso.

Gracias a la amable intervención de las enfermeras de alta dependencia - que mostraron compasión hacia los pacientes afectados psicológicamente, les apoyaron en sus necesidades y se acercaron varias veces a ellos hasta que estuvieron preparados - G.K. emprendió el camino hacia su recuperación.