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El CIE insta al establecimiento de fondos para educación en salud y oportunidades de reconversión profesional con el fin de posicionar la educación en salud en el corazón de los planes de recuperación económica de la COVID-19

3 Diciembre 2020


La pérdida de puestos de trabajo por causas relacionadas con la pandemia de COVID-19 ofrecen a los gobiernos la oportunidad de fortalecer a su personal sanitario y abordar la carencia de seis millones de enfermeras en todo el mundo

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) insta a los gobiernos a poner a disposición financiación y recursos adicionales específicos para incrementar la educación en salud y las oportunidades de formación para reconversión profesional. Los gobiernos podrían lograr este objetivo sosteniendo a los actuales proveedores de formación para incrementar su capacidad y también apoyando a las personas que han perdido su puesto de trabajo de manera que puedan realizar una transición hacia la fuerza laboral del ámbito de la salud y los cuidados.

Todos los países se están viendo obligados a afrontar las sacudidas económicas de la COVID-19 y hay sectores como el transporte, el comercio minorista y la restauración donde apreciamos una pérdida considerable de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, la COVID-19 ha puesto al descubierto la grave escasez de trabajadores del ámbito de la salud y los cuidados en numerosos países del mundo, en particular la carencia de seis millones de enfermeras resaltada en el primer informe de su género hasta la fecha Situación de la Enfermería en el Mundo publicado este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y copresidido por el CIE.

Los gobiernos deben aprovechar la oportunidad para fortalecer a su personal sanitario, reducir su dependencia de la contratación de profesionales de la salud en el extranjero y proporcionar nuevas oportunidades a personas que se enfrentan al desempleo mediante el establecimiento de fondos para educación en salud y oportunidades de reconversión profesional.

El Director General del CIE Howard Catton ha declarado:

“Los gobiernos han de posicionar la salud en el corazón de sus planes de recuperación económica post COVID-19. Es una oportunidad para afrontar tanto los crecientes niveles de desempleo como para invertir en el tan necesario fortalecimiento de la fuerza laboral del ámbito de la salud y los cuidados. La pandemia nos ha enseñado que gastar en salud no es un coste sino una inversión, que también acelerará el crecimiento económico.

También sabemos desde la perspectiva de la enfermería que los países más ricos están intentando paliar activamente su falta de enfermeras a través de la contratación internacional, lo cual es cortoplacista. Dirigirse a países que malamente se pueden permitir perder las enfermeras cuya formación han sufragado tiene consecuencias graves en la disponibilidad de atención de salud para sus poblaciones y suscita inquietudes éticas considerables. Estableciendo sus propios fondos para educación en salud y oportunidades de reconversión profesional, los países pueden comenzar ahora a ser más autosuficientes en la oferta de su propia fuerza laboral del ámbito de la salud y los cuidados, además de ofrecer esperanza y nuevas oportunidades a los millones de personas que han perdido su puesto de trabajo en otros sectores.

Para ser claros, estos fondos cuya creación estamos proponiendo son para mantener los más altos estándares de educación en salud, así como para brindar más oportunidades mediante inversiones a largo plazo y crear una fuerza laboral del ámbito de la salud y los cuidados más fuerte, más resiliente y mejor preparada para el futuro. A escala mundial, la implantación de estos fondos puede lograr que la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y la Salud para Todos sean una realidad conseguible y alcanzable, además de crear una economía más fuerte y robusta.”

Descargar del comunicado de prensa aquí

Crédito de imagen: Korean Nurses Association