El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha hecho pública su reciente carta a la relatora especial de la ONU sobre el derecho a la salud, la Sra. Mariângela Batista Galvão Simão, coincidiendo con el inicio hoy, en Ginebra, de una nueva ronda de negociaciones sobre el anexo relativo al acceso a los patógenos y la distribución de beneficios (PABS) del Acuerdo sobre Pandemias de la OMS.
Antes de que comenzaran las negociaciones, el presidente del CIE, José Luis Cobos Serrano, y su director general, Howard Catton, instaron a la relatora especial a examinar cómo afectan a los derechos humanos los prolongados retrasos en la aplicación del Acuerdo sobre Pandemias y a garantizar un acceso justo y equitativo a los tratamientos, las vacunas y los medios de diagnóstico en el marco del anexo PABS.
La carta del CIE advierte de que, sin un acuerdo mundial justo y eficaz, podrían repetirse las desigualdades observadas durante la pandemia de COVID-19: el personal de enfermería y las comunidades vulnerables de los países de ingresos bajos sufrirían retrasos que pondrían en peligro sus vidas al no poder acceder a vacunas, tratamientos y equipos de protección, mientras estos recursos seguirían concentrados en otros países. También señala que las amenazas actuales de enfermedades infecciosas, incluidos los brotes de ébola, son un recordatorio de que la preparación no puede esperar a la próxima crisis mundial.
El presidente del CIE, José Luis Cobos Serrano, declaró:
«El mundo aseguró haber aprendido las lecciones de la COVID-19 y afirmó que las enfermeras y los enfermeros nunca más tendrían que arriesgar la vida sin los equipos, los recursos y la protección necesarios para atender con seguridad a sus comunidades durante las pandemias y las emergencias sanitarias. Sin embargo, seguimos asistiendo a retrasos inaceptables en la aplicación del Acuerdo sobre Pandemias y en la adopción de un anexo PABS justo y eficaz que garantice al personal de salud y a la población un acceso equitativo a tratamientos y medidas de protección que salvan vidas.
En los actuales brotes de ébola, las enfermeras y los enfermeros vuelven a perder la vida y a afrontar graves riesgos, a menudo sin acceso a equipos de protección esenciales. Los patógenos peligrosos ya están poniendo a prueba los sistemas de salud, y la próxima gran crisis no esperará a que concluyan las negociaciones. Sabemos que los virus no respetan las fronteras y que cada día de retraso aumenta la vulnerabilidad del mundo entero ante la próxima emergencia sanitaria».
El CIE ha advertido reiteradamente de que la pandemia de COVID-19 puso de manifiesto un profundo fracaso de la solidaridad mundial, que afectó especialmente al personal de salud de primera línea de los países de ingresos bajos y medianos. La carta dirigida a la relatora especial recoge datos que muestran que, en septiembre de 2021, solo alrededor del 10 % del personal de salud de varios países africanos había recibido la pauta completa de vacunación, mientras que, en países más ricos, poblaciones con un riesgo mucho menor ya tenían acceso a las vacunas.
El director general del CIE, Howard Catton, afirmó:
«Ninguna enfermera ni ninguna persona vulnerable debería tener que volver a esperar para recibir vacunas que salvan vidas simplemente por el lugar donde vive. Al menos 115 000 trabajadores de la salud y de la atención asistencial perdieron la vida durante la última pandemia, y millones más sufrieron traumas, agotamiento y consecuencias duraderas para su salud. Las enfermeras de los países más pobres vieron cómo poblaciones de menor riesgo de otros países recibían pautas completas de vacunación mientras ellas seguían desprotegidas. Se lo debemos: tenemos la obligación de garantizar que no se repitan estos fallos éticos ni estas desigualdades.
Los países deben comprometerse a distribuir de forma justa y equitativa las vacunas, los medios de diagnóstico y los equipos de protección: es la única manera de garantizar la equidad y la seguridad en materia de salud a escala mundial. Las enfermeras y la población necesitan un marco mundial eficaz que garantice un acceso equitativo a estos recursos. Los líderes deben aprovechar esta ronda de negociaciones para hacerlo realidad».
El CIE contribuirá al próximo informe que la relatora especial de las Naciones Unidas presentará al Consejo de Derechos Humanos sobre «El sistema de acceso a los patógenos y de distribución de beneficios, el acceso equitativo y el derecho a la salud en la prevención, la preparación y la respuesta ante las pandemias». Para ello, aportará datos y testimonios de primera línea de su red de más de 140 asociaciones nacionales de enfermeras.