Enfermera de Trípoli

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Karen Graham, enfermera jefe del Hospital 11 de junio, situado en una zona residencial de Trípoli, habló al Servicio Mundial de la BBC sobre el trabajo en un hospital que se encuentra en el centro mismo de los combates.

"Es realmente horrible.  Por desgracia, estamos en la zona residencial de Gargour que está siendo fuertemente defendida de los rebeldes. A unos 20 m. del hospital en que estoy hay un puente, un lado de ese puente está a favor de Gaddafi y el otro lado está en contra.  Unos a otros se arrojan piedras y todo cuanto pueden, es horrible.

Anoche, durante tres o cuatro horas, se lanzaron gran cantidad de granadas y hubo un tiroteo incesante con armas pesadas y ligeras. Todos, los pacientes y el personal estaban completamente petrificados.

Los rebeldes entraron anoche en el edificio, dijeron que estaban tratando de protegernos, en realidad buscaban una buena posición contra los francotiradores del otro lado de la carretera.  No somos ciegos. Vimos exactamente lo que hacían.

Respetan el hecho de que es un hospital, aunque es claro que no podemos funcionar realmente como tal por el momento, porque estamos en medio de esta batalla.

Estamos tratando a todos –no discriminamos a nadie”.

Balas perdidas

Las calles están desiertas, totalmente desiertas, y nadie puede salir. Incluso al ir al laboratorio anoche, me estaba jugando la vida.  No porque seamos objetivos:  se trata de las muchas balas perdidas.

Lamentablemente, anoche tuvimos heridos -personas que salían de la mezquita y fueron alcanzadas por esas balas perdidas. Tratamos a todos y cada uno –no discriminamos en absoluto. Y ellos lo saben –no hay diferencias.

Por la noche, Trípoli estaba totalmente a oscuras. La electricidad se cortó por completo, apenas acaba de restablecerse la corriente. Ver la capital en la oscuridad total, sin una sola luz en kilómetros y kilómetros, es algo siniestro y muy desconcertante. Nosotros tenemos generadores y, en cuanto al suministro, nos va bien en comparación con lo que pasa en muchos de los hospitales del gobierno, que carecen de los elementos fundamentales desde hace meses.

El deber de cuidar

La semana pasada se quedaron incluso sin oxígeno. El hospital local, el hospital central, se ha quedado sin enfermeras para las salas de cirugía.

Son todas libanesas;  todas tienen miedo de venir a trabajar, por ello no se pueden hacer operaciones quirúrgicas.

Todos los médicos están estableciendo pequeñas clínicas fuera de la ciudad, porque no es seguro trabajar dentro de ella.

¿Lo dejaría, si pudiera? No. Tengo un trabajo que hacer. Siento el deber de cuidar a estas personas. Soy la enfermera jefe de esta clínica y tengo numerosas enfermeras aquí a las que sirvo de ejemplo.

Aun cuando solamente llevo aquí nueve meses, soy aceptada en la clínica y estoy bien considerada. No puedo abandonarlas cuando realmente me necesitan. Y ahora me necesitan realmente, de verdad. Quiero seguir aquí y quiero tener un papel estabilizador y ayudarles a pasar estos momentos terribles".

Última actualización el Jueves 25 de Agosto de 2011 10:46