
El Potencial de la mujer y la carga de la desigualdad
Han pasado más de 110 años desde la creación del CIE gracias al esfuerzo combinado de un grupo reducido de mujeres visionarias. Estas mujeres reconocieron la necesidad de que las enfermeras formaran redes entre los países para seguir desarrollando la profesión, con la garantía de una voz fuerte y coherente, preparada para abordar las cuestiones importantes del momento y la gestión del futuro. En aquella época, las profesiones dominadas por mujeres tenían muy poca o ninguna repercusión en los círculos políticos u otros foros de poder. Si bien nuestra profesión ha progresado de manera considerable, tenemos todavía mucho por hacer. No siempre las enfermeras tienen voz en todos los círculos de poder, así que quizá no deba sorprendernos que, en algunas partes del mundo, las mujeres no hayan aprovechado todas sus posibilidades.
Dos informes recientes – Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana de la OMS1 y el Estado de la población mundial 2009: Frente a un mundo cambiante: las mujeres, la población y el clima, del UNFPA2– pueden ofrecer una lectura bastante desalentadora. En ellos se ponen de relieve las grandes cargas y desigualdades a que se enfrentan las mujeres. Sabemos que, cuando la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres y su formación es idónea, tienen acceso a servicios adecuados, ayuda en el parto y posibilidades de ganar salarios realistas y equitativos. Todavía hoy, estas cuestiones no siempre se abordan completamente. ¿Por qué, pues, no actuamos concertadamente para aprovechar estas oportunidades? ¿Podemos permitirnos el lujo de malgastar nuestros más valiosos recursos de vida?
En el informe de la OMS, se insiste en las necesidades de salud de la mujer y en la aportación de éstas a la salud de nuestras sociedades. También se subraya la necesidad de un liderazgo institucional y político, de visibilidad y de recursos para la salud de la mujer, mucho mayor y más cohesionados Además de la salud de la mujer, en el informe también se llama la atención sobre qué consecuencias y qué costes tendría para el conjunto de la sociedad no atender a estas cuestiones. En el informe, se muestra la repercusión de los elementos sociales y económicos que son determinantes para la salud y se señalan claramente sus orígenes: la actitud de la sociedad hacia las mujeres; actitud para cuyo cambio todos desempeñamos una función.
La publicación del UNFPA se centra en un asunto muy distinto, aunque se ponen de relieve muchas cuestiones similares y se muestra claramente que el cambio climático es mucho más que una cuestión de eficiencia energética y de emisiones de carbono. En realidad, tiene consecuencias reales en la dinámica de las poblaciones, la pobreza y la igualdad de género. En el informe también se destaca que, a pesar de los abrumadores efectos de las actuaciones de nuestros antecesores –catástrofes, hambrunas y guerras–, las mujeres tienen la capacidad de organizarse en contra del cambio climático y otras calamidades. Asimismo y de manera importante, se pone de relieve que ellas sólo pueden llevar a cabo estas acciones si existen políticas que les den el poder necesario para actuar.
A lo largo del siglo pasado, se han conseguido algunos avances en los derechos, la salud y el bienestar de la mujer. No obstante, necesitamos una mayor concertación de nuestros esfuerzos. De lo contrario, el progreso seguirá siendo lento, se bloqueará la contribución óptima que puede hacer la mujer, las catástrofes seguirán poniendo en riesgo a nuestras sociedades y no se aprovechará nuestro auténtico potencial.
Por ello, hace tiempo que es necesario anunciar la creación del Organismo de las Naciones Unidas para la Mujer3. El programa de trabajo a que se enfrenta este organismo es importante y complejo, y son considerables las oportunidades que tiene de marcar diferencias y la posible recompensa que supone reducir la desigualdad entre el hombre y la mujer. Hemos aprendido de nuestro pasado y sabemos que el movimiento para el voto de la mujer desempeñó una función esencial en la creación del CIE, y que las esperanzas y las ambiciones de un grupo reducido de mujeres con formación y con poder, que actuaron de manera concertada, pueden tener efectos duraderos. ¿Qué pueden conseguir las mujeres, motivadas por las oportunidades que presenta el nuevo Organismo de las Naciones Unidas para la Mujer, en los próximos meses, años y decenios? Con toda seguridad, se acrecentará su éxito si todos los ciudadanos colaboran para conseguir la igualdad de la mujer.
David Benton
Director general
Consejo internacional de enfermeras
1OMS (2009) Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana. Ginebra, Organización Mundial de la Salud. http://whqlibdoc.who.int/publications/2009/9789241563857_eng.pdf
2UNFPA (2009) Estado de la población mundial 2009: Frente a un mundo cambiante: las mujeres, la población y el clima. Nueva York, Fondo de las Naciones Unidas para actividades en materia de población. http://www.unfpa.org/swp/2009/en/pdf/EN_SOWP09.pdf
3Centro de Noticias de la ONU (2009) UN to establish single new agency to deal with rights of women. (Las Naciones Unidas establecerán un nuevo organismo para defender los derechos de la mujer). Nueva York, Naciones Unidas.
http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=32066&Cr=women&Cr1



Saludos del Director General
